Águilas: Crónica de la Huelga General, por Floren Dimas

Republicanos-RPS ha participado de forma activa en la preparación y realización de la jornada de Huelga General en la localidad murciana

Así fue.

Tan agobiados por la crisis como sus clientes, muchos de los comerciantes y empresarios de Águilas siguen creyendo que sus intereses y los de sus trabajadores son contradictorios. Por eso no cierran y, algunos de los que lo hacen bajan y suben la persiana del negocio al paso de los manifestantes, en un pueril intento de evitarse líos frente a la comitiva pacífica y reivindicativa, que solo quiere dejar pública constancia de su hartazgo y su protesta por el hundimiento de la economía general y la que afecta a cada familia aguileña.

Aunque la convocatoria para la huelga procede de la Cumbre Social, los primeros en diseñar una estrategia de participación han sido los miembros de la comunidad docente de Águilas, haciendo en días previos varias concentraciones en la puerta de sus centros, y llevando a cabo reuniones informativas, para “calentar” la conciencia reivindicativa, con la que combatir el espíritu derrotista y de abatimiento que parece sugerir la catarata de “recortes” económicos, de personal y de toda clase de medios, que ha traído como consecuencia una alarmante bajada en la calidad de la enseñanza. Había de trasladar esta preocupación a los familiares de los alumnos, con reuniones con las AMPAS y contar con la participación activa de los alumnos de secundaría. El colectivo de docentes Somos Educación Pública ha impulsado, además, un frente unido contra las políticas de austeridad, en torno a un manifiesto que reclama el fin de un régimen vinculado a las grandes fortunas. SEP, CCOO, UGT, STERM (Intersindical), FLAMPA (federeación de padres), Sindicato de Estudiantes Independiente, AIDMUR (Asociación de Interinos), Republicanos, IU, PSOE son los colectivos que se han sumado activamente a la convocatoria.

Tras varios mandatos del PP en los que este partido ha gobernado en el pueblo por mayoría absoluta se había fomentado desde el ayuntamiento, utilizando a partes iguales el clientelismo y el populismo, el desarticulado del tejido asociativo vecinal, crítico y reivindicativo, orientando su estrategia a hacer asumir a la sociedad civil un papel de comparsa lúdico y desentendido, con que rellenar los programas de fiestas, y con el que enmascarar una política municipal de derroche y de amasamiento de fortunas personales y empresariales en torno al pelotazo del ladrillo. Los Carnavales y el Auditorio han sido los anestésicos más potentes con los que ha contado el ayuntamiento del PP para apartar a los ciudadanos de una actitud crítica y reivindicativa, una vez que la crisis ha desplomado el espejismo y dejado al descubierto el expolio de lo público, el hundimiento de los servicios públicos, el paro, la insolvencia hipotecaria y la desesperación en amplias capas de la población.

El llamamiento a la huelga realizado por la comunidad escolar ha servido para dinamizar el descontento latente, vertebrándolo, y haciendo una labor informativa en la que se han analizado las causas de la crisis, los agentes que la han provocado, y las diferentes propuestas y proyectos para salir de este marasmo, que amenaza el presente y el futuro de los aguileños. Por su parte, el resto de los colectivos de este frente llevaron su acción en los diferentes entornos laborales y sociales, destacando en sus mensajes que esta no es una huelga como las anteriores, ya que no plantea conflictos de intereses entre las empresas y sus trabajadores, ante la política de recortes del PP.

Se ha creado una comunidad “virtual” de preparación y sensibilización ante la huelga, que ha difundido por internet lemas, análisis, artículos y propuestas de todo tipo. Las redes sociales han contribuido a la difusión de estos mensajes, y poco poco, la movilización ha ido saltando de los institutos y de los sindicatos, al resto de la sociedad aguileña.

El día de la huelga se presenta fresco y luminoso. Las lluvias de estos días han cesado. Hacia las doce de la mañana comienzan a llegar sucesivamente a la Plaza de España, diferentes columnas de manifestantes procedentes de otros puntos de concentración. El color verde de las camisetas que reclaman una educación de calidad, gratuita y laica, predomina sobre una multitud de profesores y maestros, de chicos y de niños, papas y abuelos, y cientos de personas que, en aparente expectación están en las mesas de las terrazas, haciendo dudar si están allí como observadores o en espera de unirse a la concentración fijada ante el Ayuntamiento. La creatividad que genera la indignación general produce lemas ingeniosos e imaginativos, expresados en pancartas improvisadas que siguen a las grandes pancartas de la organización: en la que encabezaba la concentración firmada por la Cumbre social se leía “Nos dejan sin futuro, lucha por tus derechos, o ellos o nosotros” firmada por la Cumbre Social de Águilas, en otras podíamos ver “Los gobiernos poderosos castigan a los trabajadores”, “Por una educación publica”, “Más recortes en educación menos futuro para la Región…” Las banderas de los sindicatos se agitan como un mar de roja indignación junto con algunas tricolores. Faltó una megafonía apropiada para hacerse oír entre tanta algarabía. Es demasiada la angustia y la rabia contenida en los ciudadanos que, pese a todo, se manifiestan con buen ánimo y pacífica actitud.

La presencia policial es escasa y discreta. Son cientos de personas las que se acumulan frente al Ayuntamiento; las hay de todas las edades y se aprecia muchísima gente joven. Se reparten octavillas con diferentes contenidos, desde el manifiesto al pueblo de Águilas, a las de El Gobierno informa... de los recortes habidos y por haber. Se escucha un concierto atronador de músicas y sonidos: pitos, cacerolas, campanas, carracas, etc., entremezclados con una coreografía de lemas, canciones y gritos con mensajes contra los recortes sociales, pidiendo la dimisión del gobierno, el fin del régimen o la misma República. La explanada frente al Ayuntamiento está al completo, no cabe un alfiler. Se da lectura a un comunicado de la Cumbre Social de Águilas denunciando el plan de los gobiernos para desmontar en la UE la sociedad del bienestar, empobreciendo a la población en beneficio de las oligarquías financieras y exigiendo el fin del régimen coronado. La gente aplaude. El pueblo aguileño comienza a descubrir que, solo desde  la unión y desde la organización, es posible hacer un frente compacto para plantar cara a las políticas antisociales.

Lentamente y de forma espontánea, se organiza una manifestación que comienza a recorrer la calle Conde Aranda, y dobla al punto de partida por la de Carlos III. Uno de los organizadores, megáfono en mano, llama a los asistentes a proseguir con las movilizaciones, cara a los duros tiempos que vienen, estando persuadidos de que hay esperanza si el pueblo toma conciencia de que el ejercicio de su soberanía es algo más que la falsa retórica que utiliza el poder para justificarse. “¡Ni un paso atrás” fue la consigna que despidió esta jornada de huelga general. 

Todo transcurrió con absoluta normalidad, sin que se registrase el más mínimo incidente.

Águilas, 14 de noviembre de 2012.

 

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