La “prensa libre” contra el cadáver de Chávez

Voy a hacer una reflexión sobre el asunto de la “libertad de prensa”, porque ya me están tocando las narices los fascistas que controlan los medios de comunicación de masas en España, con respecto a Hugo Chávez y, por extensión, a todos los gobiernos bolivarianos. Ramón Pérez Maura, subdirector de ABC y máximo defensor de la monarquía posfranquista de Juan Carlos, ha tenido losa-los-que-desean-mi-muerte santos lereles de decir que Nicolás Maduro (actual Vicepresidente de Venezuela) no puede seguir en el cargo porque lo designó el anterior, y que eso es lo que ocurre en las dictaduras, que el sucesor no es el elegido por el pueblo. En primer lugar, efectivamente en las dictaduras, el jefe del estado dictatorial es quien designa unilateralmente a quien le sucederá tras su muerte, y el pueblo no puede opinar. No sé de qué me es familiar esa situación. Sin embargo, en las democracias (aquellos países en los que el jefe del estado es elegido por el pueblo), existe el cargo de vicepresidente, precisamente para evitar los vacíos de poder en caso de que el presidente no pueda continuar en el cargo (bien por enfermedad, dimisión o fallecimiento). En segundo lugar, tanto Maduro como Diosdado Cabello (Pte de la Asamblea Nacional), fueron elegidos por el pueblo en las elecciones de hace unos meses. Y para más descalificación de un argumento que se descalifica sólo, en un periodo entre 30 y 90 días, habrá elecciones democráticas en Venezuela para elegir al nuevo Presidente. ¿Cuántos días pasarán aquí entre la muerte del rey y la elección de su sucesor por parte del pueblo?

Ante la debilidad de esta primera embestida para demostrar la carencia de democracia en Venezuela, los voceros de la derecha (con Pedro J. Ramírez y el diario El País a la cabeza) pasan a su argumento más repetido, y no por ello menos falso: En Venezuela no hay democracia porque no existe la libertad de prensa. Decir esto es engañar y tratar a tus lectores como simples loros que repetirán en el bar lo que tú les cuentas en tu periódico. En Venezuela hay 8 televisiones privadas, y una pública. Todas las privadas son antichavistas. Todas. Si uno decide gastar cinco minutos de su tiempo en pasar por las páginas web de canales como Globovisión (principal canal en el país), escuchará insultos constantes hacia su jefe del estado, críticas que van mucho más allá de lo tolerable, y faltas de respeto brutales a todos aquellos que han votado a Chávez durante 13 años. Yendo un paso más allá, conviene recordar que en 2002, los medios de comunicación privados apoyaron un golpe de Estado para situar al líder de la patronal venezolana, Pedro Carmona, como nuevo presidente, suspender la constitución, y tratar de privatizar y devolver al imperialismo norteamericano todo lo que había sido recuperado por el gobierno. Colaboración sin la que nunca hubiese sido posible que el golpe triunfase. En cuanto la televisión pública logró poder contar la verdad, el pueblo y la base del ejército se levantó para reponer a Chávez en el cargo (“no ha renunciado, lo tienen sucuestrado”, gritaban las masas en la calle mientras la policía reprimía las manifestaciones duramente). Por lo tanto, es mentira esa “falta de libertad de prensa”. De hecho, igual que aquí, la prensa oligárquica tiene el privilegio de poder mentir y manipular la realidad. Pero eso no es libertad de prensa, es libertad de empresa. La propietaria de los medios de comunicación, y por lo tanto de la formación de la opinión pública, es una clase social en concreto, la oligarquía más rica, que utiliza ese poder mediático para mantener su poder económico mediante la usurpación del poder político a las otras clases sociales. Lo que se ha hecho en Venezuela no es cerrar o atacar a los medios privados, sino favorecer que además existan otros centros de información, redes ciudadanas y publicaciones de barrio, en la que se le da voz a los que hasta ahora no la tenían (y aquí siguen sin tenerla). Eso es la prensa libre, no las herramientas de manipulación de una minoría que explota e inculturiza a la mayoría. Eso es lo que no les gusta, asusta y temen los Pedros J’s, Cebrianes y Pérez Mauras de occidente. Perder el control de la formación de la opinión pública. Y por eso lo califican de dictatorial.

Cuando se quedan sin argumentos válidos, se suman a la campaña de desprestigio que ya fracasó en latinoamerica, presentando a Chávez como un payaso, seleccionando imágenes muy concretas y tratándole de loco. Y al pueblo venezolano como un atajo de subnormales que elegían a este loco. Obvian la revolución bolivariana y sus logros. Esconden el carisma de un líder a la altura del Ché Guevara, José Martí o Simón Bolivar.

De los éxitos de la República Bolivariana de Venezuela, de sus políticas en empleo, vivienda, educación, sanidad, renta básica, acceso a la cultura, democratización de la toma de decisiones, y todos esos temas que no quieren que aquí le importen a nadie, hablaré en otro momento. Hoy sólo quería dejar claro que los medios de comunicación oligárquicos que tenemos en España MIENTEN, y lo hacen con argumentos que todo aquel que conoce mínimamente la política de Sudamérica sabe que son completamente falsos.

Fernando Miñana

Republicanos Murcia

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