Ante una candidatura única de la izquierda, la encrucijada

por Floren Dimas

A través de las redes sociales, blogs y webs del amplio entorno de la izquierda, se percibe estos días un amplio debate en torno a la necesidad de agrupar en una candidatura única, el voto disperso de la izquierda social española, la que se polariza en torno a partidos, sindicatos, plataformas y asociaciones, y aquella otra compuesta por decenas o centenares de miles, de ciudadanos sensibilizados con la necesidad de hacer bascular hacia la izquierda los próximos resultados electorales, no solo para llevar al parlamento de Bruselas la expresión de una voluntad popular reivindicativa de los intereses generales, sino para romper de una vez las cadenas del régimen bipartidista PP-PSOE, base política del deslizamiento -hasta ahora imparable- hacia el liberalismo salvaje, a que les ha conducido el maridaje de sus intereses con los mercados, a los que sirven y de los que reciben los apoyos que precisan para encaramarse en el poder.

Hasta ahora, los líderes de Izquierda Unida, encabezados por su coordinador general Cayo Lara, han proclamado en estos tiempos preelectorales, continuos llamamientos a “la unidad de la Izquierda”, ante la próxima cita electoral. Este llamamiento se escucha también en sus bases sociales, y se extiende y percibe como un anhelo general del conjunto de la Izquierda social, en forma de manifiestos, declaraciones y artículos difundidos por todas las maneras posibles.

Para recoger y dar forma organizativa, a esta voluntad popular del voto unido de la Izquierda, han surgido varias plataformas, intentando catalizar las diferentes corrientes unitarias, algunas de ellas promovidas por Izquierda Unida, y otras por diferentes corrientes sociales, como REPUBLICANOS-RPS, el 15-M, Antifascistas, Comunistas, Anticapitalistas, y demás integrantes de este cosmos progresista y republicano, movilizado contra los causantes de la crisis, y contra el actual modelo político y económico bipartidista y monárquico, que asfixia el presente y el futuro de nuestro país, desde la Corona, hasta el último alcalde que detenta el poder, gracias a las injustas leyes electorales o a la corrupción urbanística y política generalizada.

Izquierda Unida sabe que los anhelos de sus bases, van mucho allá de abrirse electoralmente a la izquierda social y extraparlamentaria española, exigiéndole un inequívoco compromiso con los amplios anhelos republicanos de sus afiliados y votantes. Izquierda Unida sabe que no puede prolongar indefinidamente su discurso de cosmética republicana, relegando a la página 25 de su programa electoral, entre un total de 83 páginas, y dedicando 30 renglones a proclamar su identidad, con la necesidad de la instauración de la III República, mientras que llegados los tiempos de las elecciones, desaparece de los mítines de sus líderes los vocablos “República” o “republicano”.

Hace una semanas, y en torno a la figura de un joven profesor univesitario, Pablo Iglesias, se ha configurado una plataforma bajo la nominación de “Podemos”, tratando de servir de referente a todas las sensibilidades de la Izquierda, en torno a un movimiento rupturista, es decir, que propugna el derrocamiento del actual modelo político y económico de España, representado por la Monarquía heredera del franquismo y su modelo de poder, poniendo todas sus energías en presentar una candidatura única, para romper el yugo del bipartidismo, y dar una oportunidad a la Izquierda para tener una voz efectiva en el parlamento europeo, y preparar las siguientes citas electorales locales, autonómicas y legislativas con los mismos objetivos.

En REPUBLICANOS-RPS, seguimos muy atentamente el debate surgido, en torno a hipótesis como estas: Podemos” puede romper la unidad del voto de la Izquierda, a lo que podemos objetar: “¿De qué unidad están hablando, si no esta no existe?”, o bien, “Hay que apoyar a IU como una opción de voto integradora, porque está dotada de una amplia base social de acreditada reivindicación republicana, capaz de hacer válido el voto disperso que otro modo podría perderse”.

Así pues, y en las puertas de estas elecciones, parece que en IU siguen deshojando la margarita en torno al anhelo generalizado de una candidatura única, intentando movimientos erráticos de acercamiento-distanciamiento a estos foros unionistas, incorporando a su argumentario muchos de los postulados de “Podemos”, –evitando los del rupturismo-, como queriendo hacer tortilla sin romper los huevos, evitando definirse sobre su adscripción o no, al rupturismo (propugnando la abolición de la Monarquía y la instauración de la III República), o instalarse cómodamente en el actual marco constitucional monárquico, bajo la perspectiva de una mejora electoral partidista, con nuevos escaños, conformándose con un mayor peso en la política general.

Llegados a este punto, surge la duda: ¿A quién apoyar? ¿A IU y su actual discurso no rupturista con el actual modelo de estado monárquico? ¿o será mejor apostar por la corriente representada por “Podemos”, de claro e inequívoco discurso rupturista y republicano?.

A día de hoy, reconocemos que IU es una formación política sólida, con una organización territorial y un aparato movilizador muy organizado, y que “Podemos”, quizás debido a su corta trayectoria desde su creación, es una plataforma intangible, basada en la fuerza de convicción de sus líderes, pero que –de momento- carece de organización física y territorial, capaz de aglutinar operativamente las adhesiones hacia una forma de acción política, capaz de presentarse a un reto tan a corto plazo, como son una lecciones europeas a la vuelta de la esquina.

La gran encrucijada que se ofrece en este momento al votante pro-republicano ante un voto republicano en las próximas elecciones europeas, no debería estar determinada entre votar a IU o hacerlo con PODEMOS, o cualquier otra opción unitaria republicana, si no que IU debería liderar una candidatura única, abriéndola a todas las plataformas, partidos y organizaciones pro III República, acreditando fehaciente e inequívocamente un programa RUPTURISTA, con el actual modelo de monarquía parlamentaria, para instaurar la III República. Si IU no lo hiciese, defraudando a sus propias bases, la opción de PODEMOS, es la única alternativa a la que la Izquierda extraparlamentaria y toda la izquierda social, deberíamos otorgar nuestra confianza y apoyo.

Enlace a todos los artículos del debate público sobre Podemos

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  1. Pingback: Debate público sobre la candidatura PODEMOS | RPS Murcia

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