La mala educación

por Elia Olgoso

Sesenta años duró el sueño educativo de una época que pudo cambiar nuestro destino en el siglo XX, tanto a nivel individual como nacional. Hablamos del período comprendido entre 1.876, año de la fundación del Instituto Libre de Enseñanza, y 1.936, cuando los fantoches tuneados de medallitas dieron al traste con todos los planteamientos que algunos consideraron revolucionarios y otros, los que tenían una mínima concienciación cívica, necesarios.

En este período se creó , entre otros organismos, el Centro de Estudios Históricos, la Junta para Ampliación de Estudios, la Residencia de Estudiantes, las Misiones Pedagógicas… No olvidemos que la Generación del 27 es fruto de ese proceso renovador iniciado por el Instituto de Libre Enseñanza, y que seguramente no hubiera brotado sin ese impulso que iniciaron unos reformadores y que reforzó la II República.

La experiencia republicana simboliza un gran paso adelante frente al gran paso atrás que estamos dando ahora. En esta época, la Educación fue una prioridad para el Estado. por primera vez en la historia de España se apuesta por una Educación Pública, Laica, Gratuita e Igualitaria.

Se crearon nuevas escuelas en todo el territorio y oposiciones para maestros salidos del pueblo, lejos de la Religión y las élites oligarcas. Azaña defendió en el parlamento de la II República la igualdad y la laicidad de la enseñanza: “En ningún momento, bajo ninguna condición, suscribiremos una cláusula legislativa en virtud de la cual siga entregado a las órdenes religiosas el servicio de la enseñanza. Eso jamás. Porque en la Educación está la verdadera defensa de los valores de la República. ”

El Estado republicano mostró su voluntad de fomentar la cultura y extender la enseñanza a todos los rincones de este atrasado país.

No estaría de más recuperar el modelo educativo republicano en un momento en el que el gobierno del PP está impulsando una Ley No laica, No gratuita y No igualitaria.

Pero ¿Y con qué fin se hizo todo esto? Podría preguntarse alguno de los responsables actuales de Educación, que más que ocuparse de la Cultura(ya sabéis que eso de la Cultura es cosa de”rojos”), simplemente hacen una Ley que no le gusta a nadie y se sientan tan tranquilos en sus poltronas. Pues, señores del PP, nada más y nada menos que sacar a España del analfabetismo al que el pueblo había sido abocado por las élites del poder y para alcanzar la sintonía cultural y científica con Europa.

Este propósito, que parece extraído de un cuento de Pero Grullo, no parecía gustar mucho a ese sector retrógrado que defiende sus tesoros amparándose en cuestiones de fe.

Sin embargo, el gran esfuerzo modernizador se vino al traste con la Guerra Civil y cambió nuestro destino como nación y como individuos durante todo el siglo XX.

¿Y para qué se hizo todo aquello, quién en su sano juicio quiere educar al pueblo? ¿De qué se vanaglorian los republicanos al rememorar aquella época? No se dan cuenta que la peor idea es darle conocimientos y herramientas para que sean librepensadores. En este país siempre ha habido unos cuantos que ejercen el poder y otros que obedecen ¿para qué tanta Educación? No comprendéis que luego acaban desobedeciendo y rebelándose. Dicen esos “rojillos” que la base de un país está en la Educación, y puede que lleven razón , pero hay que abogar por una mala Educación, o por una justa Educación. El pueblo debe saber lo justo, pero no más, ¿para qué?, si al final quienes salen perdiendo son ellos. Hoy día les ha dado por hablar de la corrupción. Siempre ha habido corrupción y siempre la habrá. El problema surge por el exceso de información, y la prueba está en la situación actual en que nos encontramos.

¿De qué sirve informar al pueblo puntualmente de cada caso de corrupción? Lo único que se consigue es que le surjan las dudas y que se planteen cosas inalcanzables que no pueden conseguir. ¿De qué le sirve a los ciudadanos murcianos, por ejemplo, saber que en Educación hay unos cuantos imputados? Para qué quiere el pueblo saber que M. Marcos Cervantes, exalcalde de Archena y actual secretario General de la Consejería de Educación, Formación y Empleo, esté imputado por un delito contra la Ordenación del Territorio o que Enrique Ujaldón, Director General de Planificación Educativa y Recursos Humanos en la Consejería de Educación y Cultura, esté imputado por daños al patrimonio histórico en grado de tentativa y prevaricación. Pero ¿qué tendrá que ver que trabaje en Cultura y quiera sacar adelante el proyecto de un parking subterráneo, incluso a costa de dañar el patrimonio arqueológico?

Nos dicen que, dado el contexto, no hay otra salida que suprimir todas las ayudas al cine, cerrar el grifo a los auditorios de música y teatrales, cercenar las subvenciones a los colegios públicos, recortar en la enseñanza pública, abolir cualquier iniciativa de promoción cultural y, sobre todo, Privatizar la Educación. Nos dicen que es necesario pero la única única necesidad a la obedecen esas medidas es a la del capital. A la de unos capitales que, habiéndose quedado huérfanos del ladrillo, quieren quedarse con el pastel de la educación concertada. Es por ello que, como ha ocurrido en la Región de Murcia, la educación se pone en manos de personajes sin escrúpulos que actúan en favor de los amigos del ladrillazo y el despilfarro.

Para que comprendan lo que trato de explicar, me gustaría citar un ejemplo. Hablo de Pedro Antonio Sánchez, Consejero de Educación de la Región de Murcia. Ese buen hombre y mejor padre de familia, que ha entregado sus mejores años a la política y a ir ascendiendo, el “protegido” de Valcárcel, que aunque tiene una actitud nada democrática y poco dialogante, obedece a la voz de su amo.

¿Y cómo se le paga? Acusándole e imputándole de los delitos de prevaricación y cohecho y siendo investigado por la compra de un chalet adosado cuando era alcalde de Puerto Lumbreras. Seamos serios y no confundamos churras con merinas. Porque vamos a ver, ¿cuáles son los avales de P. A. Sánchez en materia de Educación? Pues ser elegido por Valcárcel, os parece poco. Y desde luego, atesorar cargos, esperando que alguna vez pueda llegar a la presidencia. Se le ha dado una consejería necesitada de sensibilidad, talento e iniciativa a alguien que no mueve un solo dedo para mejorar la Educación en la región, para aumentar la calidad de la enseñanza, para dignificar el trabajo de los profesores o para denunciar esa Ley injusta y elitista.

Le importa poco el profesorado, los interinos, los alumnos y la propia Educación pública murciana. Pero, ¿no es mejor dejar que el hombre siga inaugurando algún museo y dando charlas por algunas escuelas en lugar de preocuparnos por chismorreos baratos?

No encuentro una respuesta que no tenga que ver con la mala baba de los eternos reaccionarios y los nostálgicos republicanos. Producto de la mala Educación, claro.

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2 comentarios

  1. Reblogueó esto en Federación Republicanos.

    mayo 15, 2014 en 4:39 pm

  2. Tienes razón, Elia, como siempre. ¿A quién le interesa un pueblo culto y con educación, si de esa manera no los podrían dominar?

    mayo 20, 2014 en 8:06 am

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