Desmontando mitos reales

Por Elia Olgoso y Floren Dimas

La abdicación del rey es la guinda para este pastelazo que nos hemos tenido que tragar casi 39 años, los mismos que duró su mentor en el cargo. Mientras las críticas y el descontento hacia la Monarquía de gran parte de la sociedad han seguido creciendo en los últimos meses, Juan Carlos se va, sabiendo que su renuncia era obligada por los desgastes y olores malolientes en Zarzuela. Ahora, todos salen a la palestra para ensalzar su figura y decirnos que sin este rey no tendríamos democracia en España. Toda una tropa de lacayos y aduladores palatino, nos presentan a Juan Carlos I, como el salvador de la democracia y el defensor de la libertad.
Ante todo este despropósito y desvarío, rayando en lo vomitivo, no nos queda más remedio que poner un poco de cordura y desmontar todos esos mitos que se han forjado sobre la figura del rey:

“El rey trajo la democracia a España”

La Transición es un fenómeno enmarcado en plena Guerra Fría, diseñada en el exterior (EE UU), para parar el avance del comunismo y destruir la fuerza de la izquierda social(en Portugal estaba la Revolución de los Claveles y se podía contagiar).

Por otro lado, un franquismo sin Franco no hubiese tenido recorrido alguno, a pesar de las presiones de los militares y de la extrema derecha, instalada en todas las instituciones y resortes del poder en España. La izquierda y la mayoría de la sociedad, estaba movilizada en contra del régimen agonizante, aunque una parte de los partidos “progresistas”, accedió a pactar una “salida democrática” con sus conspicuos representantes, a costa de la impunidad del régimen, y de mantener el mismo sistema de poder existente, sin producir cambios sustanciales, lo que nos ha llevado al actual modelo económico que padecemos.

Los propios “mercados”, demandaban ser liberados del corsé autárquico, que impedía dinamismo en la producción y fluidez en los mercados, por eso el PSOE tuvo todos los apoyos necesarios de los EEUU a través de Alemania para llegar al poder en 1982 y avalar así la Monarquía. Juan Carlos de Borbón sirvió de garantía para la continuidad del modelo económico y de poder, para que nada sustantivo cambiase.

La democracia fue una ola a la que se supo subir para mantener la Corona igual que fue capaz de abandonar a su suerte a su padre, para mantener sus privilegios.

“El rey paró el golpe de Estado del 23F”

El golpe de Tejero, con la implicación de Alfonso Armada, Milans del Bosch y otros altos mandos militares, se desinfló por sí solo cuando se constató que los Capitanes Generales vacilaban en el último momento, y que las diferentes estrategias urdidas, no estaban lo suficientemente coordinadas para alcanzar el éxito. La sombras que se ciernen sobre el rey, desde el intento del golpe de Estado a las 18:00h, hasta su aparición en la TV a las 01:00h del día siguiente al 23F, abrigan dudas más que razonables que dejan en la incógnita si el propio monarca “orquestó” o “dejó hacer” a los golpistas, hasta ver si tenía éxito o no la asonada.

“El rey es el mejor embajador de España”

Los Estados no tienen moral, sino intereses. Las mismas naciones para las que el franquismo ha sido un régimen criminal fascista(las que votaron en este sentido en la ONU en 1947), aparentan un reconocimiento formal sobre la legitimidad de la Monarquía española. Sin embargo, y en relación con el mantra del papel real, como promotor de las relaciones comerciales de España con otros países, no aparece probado NI UN SOLO CASO, en que los contratos firmados con empresas o países extranjeros, haya sido por su decisiva intervención, salvo con dictaduras con turbante. Los abrazos y efusivos besuqueos con los jeques árabes, esconden una práctica, ya clásica de la Casa Real española, relacionada con el cobro de comisiones, particularmente cuando se ha tratado de exportaciones de material militar. Las peticiones de dinero del rey a sus “hermanos”de la realeza saudí, para asegurar su ascenso al trono, han sido documentalmente probadas. ¿Es que los presidentes de EEUU, Francia o Alemania, no consiguen desempeñar su papel como “embajadores económicos”, mejor que lo hace Juan Carlos de Borbón?

“El rey se ha entregado al servicio de España”

Ya, claro. Lo que no explica que figure en las revistas Forbes y Euro Business, con una fortuna valorada en 1. 790 millones de euros, ni que el diario The New York Times la eleve a 1.800 millones en su edición de 29-09-2012. La Casa Real jamás ha sufrido una auditoría de sus cuentas, y se tiene constancia de que la partida de libre disposición que le asigna el Estado, jamás ha devuelto las cantidades no consumidas, que es la clave del enriquecimiento espectacular del rey, además del cobro de comisiones por transacciones de material militar a las dictaduras del Golfo Pérsico y Marruecos. De casta le viene al galgo, ”su servicio a España”, ya que su padre , Juan de Borbón, se ofreció por dos veces a franco, desde su empleo de Contraalmirante, para combatir contra el gobierno legal y legítimo de la II República.

A lo que sí se ha entregado Juan Carlos con gran dedicación, ha sido a las aventuras cinegéticas, y a sus amantes, y a servir de testaferro a un sistema económico dominado por los grandes bancos y las grandes empresas, que son los mismos que ahora se deshacen en alabanzas, mientras se prepara un relevo que tan grandes expectativas de continuidad parecen prometerles, pero ahí aparecemos nosotros:los ciudadanos, dispuestos a impedir un nuevo engaño y una segunda Traición.

Si de verdad se quiere renovar lo podrido, iniciar un tiempo nuevo para este país, no hay Segunda Transición que valga. Todo lo que no sea empezar por un referéndum sobre la forma de Estado no nos sirve ya. Todo lo que no pase por un ejercicio de democracia que sea un acto fundacional del nuevo tiempo, será más de lo mismo. Rajoy y Rubalcaba se han apresurado a decir que la sucesión representa la “normalidad”. Tocan todos la misma música. Son como la orquesta del Titanic. Siguen tocando como si no pasara nada mientras el barco se hunde. La Transición se muere pero da los últimos coletazos para intentar salvarse.

Juan Carlos I asentó su legitimidad en el trono sobre el miedo colectivo al golpismo, Felipe no debería asentar la suya sobre el temor a la democracia. España anda ya sobrado de amenazas , miedos, héroes y mitos, y muy necesitada de un proceso RECONSTITUYENTE, y de devolver, de una vez por todas la soberanía popular que un día nos quitaron por las armas.

¡POR UN REFERÉNDUM RUPTURISYA Y EN LIBERTAD! 

¡POR LA UNIDAD POPULAR!

¡VIVA LA REPÚBLICA!

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