Otra vuelta de tuerca para reflotar a un partido del régimen

pedro sanchez

La victoria de Pedro Sánchez en las primarias del PSOE sitúa a los sectores progresistas ante un nuevo y complejo escenario que conviene analizar. En los debates, más o menos superficiales, que hemos estado recibiendo de los distintos núcleos antes de las primarias, parece que la idea latente y generalizada ha sido que mientras el corazón nos pedía que ganara Pedro Sánchez, por el golpe que representaría para las élites del país, la cabeza nos indicaba que la figura idónea para dirigir el PSOE era Susana Díaz, porque su alineamiento con el bloque PP-Ciudadanos (y todo lo que representan) aceleraría sin duda el declive del partido. Aunque sin duda hay algo de cierto en estos análisis, conviene profundizar en ellos.

El aparato ha perdido. La forma en la que se está expresando la crisis del Régimen ha vuelto a tocar a una de las líneas de flotación más importantes sobre las que este se sostiene: el PSOE, como partido que lideró la “paz” social desde la “Transición”. Y la militancia del PSOE ha respondido de una manera rotunda a los últimos gestos del aparato del partido. La falta de credibilidad del proyecto de las élites en general y su distancia cada vez mayor de la mayoría social, ha tenido su efecto en el mismo PSOE. Nos hemos encontrado con una militancia avergonzada que ahora ha rechazado la “gran coalición” y el tipo de políticas desde las que la oligarquía pretende seguir parasitando a la mayoría social. Este malestar ha sido capaz de canalizarlo la propuesta de Sánchez.

Pero, seríamos muy ilusos si pensáramos que el PSOE tiene remedio, y que lo que nos viene ahora es un PSOE dispuesto a plantar cara a las políticas neoliberales. Ahora lo probable es que el PSOE, con Pedro Sánchez a la cabeza, por mucho que se haya creído en este momento que es de izquierdas, sea incapaz de liquidar al aparato derechista del partido, de plantar cara a PRISA, de enfrentarse al IBEX 35. Nos encontramos con un partido del Régimen que se ha ido haciendo a fuego lento durante décadas, que fue el eje principal sobre el que se construyó una alianza de la oligarquía financiera y empresarial del país, con la integración de la burguesía periférica y ciertos sectores de la aristocracia obrera, para explotar y dominar el país. Es cierto que la alianza se ha roto y no es fácil reconstruirla, pero los lazos de PSOE con aquella oligarquía son ahora más fuertes que en los años de la Transición, y los dirigentes han ascendido a base de untamientos y concesiones políticas e ideológicas. Cada mínimo paso que Pedro Sánchez pretendiera dar en una dirección contraria a la que esperaba la “gran coalición” va a ser respondido con contundencia.

Eso sí, nos queda un PSOE que va a parecer más de izquierdas y que tendrá que responder a esas bases de izquierda que le han dado la victoria. No solo se trata de que “el renacido” haya llegado frente a las políticas antipopulares que representa la alianza PSOE-PP-Ciudadanos, con un discurso frente a recortes y en defensa de las clases populares, sino que sus compromisos explícitos pasan por tirar al PP del gobierno, lo que ahondaría en la crisis que vive la oligarquía. Tenemos una militancia envalentonada, que canta la Internacional y lleva banderas republicanas a Ferraz, reclamando un giro a la izquierda.

Ahora más que nunca se verán las contradicciones del partido. Los escenarios no están del todo definidos, está claro, pero entendemos que pese a que en un primer momento es posible que la fuerza que impulse a este PSOE dirigido por Pedro Sánchez, sea la de acercarse a esas bases que le acaban de encumbrar, a medio-largo plazo la tendencia será volver al redil de la oligaquía. Su sueño es una nueva restauración del poder de la oligarquía con concesiones a las clases populares, en definitiva, reconstruir esa alianza oligarquía, burguesía y aristocracia obrera, cosa que sabemos imposible en la fase actual del capitalismo.

Así las cosas, entendemos que mostrar las contradicciones del régimen y sus partidos sigue siendo la tarea principal de las fuerzas transformadoras. En este sentido conviene seguir señalando al PSOE como partido del Régimen, con el que cualquier alianza ha de ser localizada, puntual, condicional y con exigencias claras. Así, la tarea inmediata de los sectores populares es forzar cuanto antes al PSOE a lanzar la moción de censura contra el PP, entendiendo que dificilmente se sumarán a la de Unidos Podemos, siempre, eso sí, presentando un programa claro, alternativo e independiente. La línea tanteada por Unidos Podemos de conjugar el trabajo en el parlamento con la movilización social entendemos que es la clave para el éxito de esta propuesta.

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