Análisis sociopolítico

¿Vale un euro el Banco Popular?

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Como todo el Mundo conoce el Banco Popular acaba de ser adjudicado al Banco Santander por el precio simbólico de un euro. En los medios de comunicación, todos los creadores de opinión, dicen que en realidad no valía nada, que tenia perdidas, y que Ana Patricia Botín -Presidenta del Banco de Santander en realidad ha cargado con un problema para salvar los ahorros de los clientes del Popular, que verían evaporado su dinero si no hubiera sido por esta responsable, patriótica, y filantrópica decisión.

Pero veamos las cosas con más detalle.

Los bancos de depósitos (Popular, Santander, BBVA, Bancaixa, Bankia etc.) basan su negocio en añadir a su propio capital el dinero de la sociedad –sin excluir recurrir al crédito de otras entidades financieras-, y prestarlo a quien lo necesite, ya sea para la producción, o el consumo. En esa operación llevan un porcentaje de beneficios, con el que mantienen sus servicios, salarios de los empleados, beneficios a los accionistas que participan en el negocio, y los altos salarios de los equipos directivos. El avance tecnológico, la sociedad de consumo, y la práctica de las domiciliaciones bancarias para el pago de los más elementales servicios sociales (agua, energía, etc.) han atrapado a la sociedad como clientes depositarios y dependientes de las entidades bancarias. Por ese motivo Mariano Rajoy decía, que los bancos son las arterias de la sociedad.

Ahora bien, lo que ocurre es que las entidades financieras y de crédito de depósitos, ya no es solo que utilicen los recursos sociales en beneficio de los capitales privados, ya no es solo que sean plataformas para la inversión de capitales privados que se apropian sin producir nada de una parte de la riqueza social con la coartada de que aportan los medios para ello, el mayor problema consiste en que han terminado por diseñar todo un organigrama social en el cual implican a los poderes políticos para su preservación mantenimiento y reproducción ampliada. En efecto, en teoría todos los bancos son controlados por el Banco de España –y este por el Banco Central Europeo- para evitar las prácticas depredatórias que se pudieran derivar de su control sobre la economía de un país. Pero en la realidad, todo el funcionamiento de estas instituciones está dirigido a perpetuar el dominio del capital financiero sobre el productivo, y el saqueo al resto de la sociedad, incluso mediante trampas legales; que no por ser legales dejan de ser trampas.

La compra del Banco Popular por el Santander, por un euro, nos aporta una buena base para la reflexión sobre estas prácticas bancarias. Antes, hay que recordar, que las grandes entidades bancarias cotizan en bolsa, es decir, ponen a subasta las participaciones en su capital social, o acciones. De esta forma el precio en bolsa de la acción se separa de su valor nominal en función de si son más o menos apreciadas. Por ejemplo, el capital del Banco de Santander está dividido a fecha de hoy 14.582 millones de acciones al precio nominal de 0,50 euros cada una. Pero en bolsa se cotizaron el 16/6/2017 a 5.85 euros de media; con lo que tiene una capitalización artificial 85.365 millones de euros (casi el 8,6% del PIB español). Según el último balance hecho público por el Banco de Santander, su patrimonio neto ascendía a 93.584 millones de euros. Ahora bien estos balances que publican las entidades financieras y bancarias, más que reflejar la situación real, se confeccionan siguiendo criterios políticos y publicitarios –incluso con la supervisión del Banco de España- para poder mantener un precio suficiente de la acción en bolsa, y dar confianza a quienes les confían su dinero.

Según el último informe estadístico publicado por el Banco de España, al 31 de diciembre de 2016, el conjunto de las entidades bancarias de depósito tenían un patrimonio neto de 215.892 millones de euros, al que añaden unos 130.000 millones más, por correcciones contables, y aumentos estimados de valor (¿?). El mismo informe comunica que la banca tenia concedidos préstamos por 1.306 millones (1.222 a empresas y particulares y 83 a entidades públicas). Pero tenía a su disposición de dinero de la sociedad (cuentas de ahorro, a plazo y a la vista) 1.140 millones de euros, de los cuales de los cuales 1.140 eran del público, y 53.412 de organismos públicos.

Salta a la vista la incongruencia de estas cifras, pues si bien el Banco de España dice que publica sus datos a partir de los balances suministradas por los 217 entidades de depósito existentes en España, concluyendo que el conjunto del patrimonio privado de todas ellas asciende 215.892 millones en 2016, la Asociación Española de Banca dice –basándose en el balance individual de cada banco al 31 de diciembre de 2015-, que los 7 mas grandes (Banco Santander, BBVA, Bancaixa, Sabadell, Popular, Bankia y Bankinter) tienen ellos solos un patrimonio propio de 220.811 millones de euros. ¿Y los demás 210, entre las que se cuentan bancos tan importantes como Ibercaja, Banco Mare Nostrum, la fascista Banca March, Kutxabank, Liberbank, etc.)?

Hay otro elemento para la reflexión. Y es debido a que para el sistema, en la estimación del valor de un banco pesa más la capitalización en bolsa –es decir el número de acciones emitidas y en circulación multiplicado por el precio de la acción en bolsa-, que la diferencia entre valores de su propiedad y sus deudas, se dan cosas curiosas, por ejemplo: las acciones del Banco Santander en el año 2.000 se cotizaban a 12 euros cada una y tenía una capitalización bancaria total de unos 55.000 millones de euros, y ahora, cuando las acciones se cotizan a 5,85, la Bolsa de Madrid, dice que tiene una capitalización bancaria de 85.365 millones de euros. ¿Qué ha ocurrido?. ¿Cómo es posible que suba la capitalización del banco, si el precio de las acciones ha bajado?. Solamente hay una respuesta,: al Banco de Santander le ha dado por emitir papelitos y venderlos en bolsa a un precio que no tiene nada que ver ni con el patrimonio propio, ni con el valor real del banco. Todo consiste en una buena política propagandística para hacer creer que es un banco con grandes beneficios y que la compra de sus acciones en una buena inversión para los capitales ociosos.

Por su parte el Banco Popular, según su balance al 31 de diciembre de 2016, contaba un patrimonio neto de 10.847 millones de euros, -obviamente al igual que todos los bancos ajustados a objetivos comerciales y políticos- y tenía emitidas 4.196 millones de acciones a un valor nominal de 0,50 cada una. Estas acciones se cotizaron el bolsa a 3,04 euros en 2015, a 0,91 en 2016, y finalmente a 0,31 en 2017. Pero eso si en número de acciones al mismo valor nominal, pasaron de 2.165 millones en 2015 a 4.196 en 2017. En consecuencia al bajar el precio de la acción, casi a cero, se saca la conclusión que el banco ya no vale nada

En cualquier caso, el valor real del Banco Popular es una incógnita, lo mismo que el del Santander o cualquier otro banco.

Lo triste de todo esto, es que la dinámica del capital ha conseguido implicar a algunos sectores populares en eso que llaman “capitalismo popular”, haciendo que los ahorros de muchas clases medias, y algunos trabajadores formen parte de esas plataformas de inversión que son las empresas que cotizan en bolsa., planes de pensiones, etc. Pero a la hora de la verdad su participación en el capital social en forma de acciones es mínima. Valga como ejemplo el caso de Caixabank: la mitad de los accionistas (291.000) tiene el 1% de las acciones, y 556 grandes capitales son propietarios del 81,9%. Obviamente en el caso de Banco Popular los pequeños accionistas perderán sus ahorros, que en la mayoría de los casos oscilan entre mil y tres mil euros.

Con todos esos antecedentes, ¿Es racional que la economía de un país esté en manos de unos personajes cuya única actividad productiva social consiste en fabricar balances, para provocar una solvencia totalmente artificial, y poder garantizar de esta forma beneficios a los grandes propietarios de acciones, y a la vez garantizarse ellos mismos salarios individuales anuales de entre cuatro y seis millones de euros.

Hoy la izquierda se ha vuelto extremadamente tímida, e intimidada por la preponderancia del capital financiero, cree que ya no es realista pedir la nacionalización de la banca, y en su lugar ya se limita a pedir un “control democrático de la banca”. ¿Pero qué es esto? En una sociedad de capitalismo avanzado, el dinero es social, y su uso debe ser social. Incluso dentro del mismo modo de producción capitalista, no hay nada más irracional que una banca privada.


Cuando ruge la marabunta

por Ana Argüelles, compañera de REM-Andalucía

mineros

Con la publicación de “indignaos” en 2011 entre la población mundial y, sobre todo, en la española surge un sentimiento generalizado de frustración social y democrática ante la grave situación económica y política que se vive desde hace tiempo, y más concretamente, desde que se desata la crisis financiera.

Esta indignación colectiva y social ante un sistema que la población siente que ya no les representa, sino que ven que está al servicio de los grandes capitales apoyados por sus controladas oligarquías capitalistas, va a dar lugar a lo que se denominará la “Revolución Española” con su “Democracia Real Ya”.

Las oleadas de levantamientos surgidos con la primavera árabe van a servir de punto de partida para que nazcan movimientos sociales que pretenden luchar contra las injusticias sociales derivadas de la crisis y de las políticas neoliberales del Gobierno, y llevará a la población a concentrarse, de manera espontánea, en la plaza del sol de Madrid un histórico 15 de Mayo.

Esta concentración pacífica surgida del descontento popular, quizás, no hubiera tenido mayor repercusión si dos días después, por un intento de evacuación policial, las redes se inundasen de llamamientos de apoyo sin precedentes hasta la fecha. El incendio social que se produjo en las redes no solo llenará la plaza de la capital madrileña, sino también las plazas de muchas ciudades de España. Surge así el movimiento 15 M.

A pesar de las campañas de desprestigio de los medios de comunicación más conservadores y a merced de los grandes capitales, este movimiento asambleario y horizontal consigue ganarse la simpatía de gran parte de la población, ya que defiende la búsqueda de un sistema más justo e igualitario, con problemas que representan a toda la sociedad y no sólo a colectivos particulares. Sin embargo, esta gran oleada romperá contra el dique del individualismo dando lugar a las diferentes mareas, que en la defensa de ideologías sociales más sectarias, se centrarán solo en los problemas concretos de sus propios colectivos.

El triunfo había radicado en el discurso sobre los derechos humanos, el reconocimiento de injusticias sociales y en una desvinculación de la izquierda o de la derecha. Se recuperaba un sentimiento republicano en el que lo del pueblo es del pueblo, y que las injusticias que afectan a una sociedad pueden ser enfrentadas si existe una acción conjunta del mismo.

Quizás otro de sus logros fue llevar la política a los bares, a las casas, a todos los rincones de este país. La gente empezaba a tomar conciencia política, y sobre todo, conciencia de grupo. Esto les hacía tomar parte activa de las concentraciones, amparados por el clamor y el desencanto generalizado. Pero este éxito, de pensamiento colectivo horizontal que daba cabida a todas las voces, cada vez se iba disgregando más ante la lentitud del sistema asambleario, la falta de liderazgos, las tendencia a realizar propuestas más específicas que afectaban a una minoría y el enfrentamiento entre el sentimiento pacífico de su nacimiento frente a la radicalización de unos pocos. Esta fragmentación del movimiento se ha visto incrementado hasta la actualidad, quizás, por un triunfo sobre el bipartidismo que deja a los movimientos como meros instrumentos a merced de un nuevo escenario político de la mano de UP, que parece haber sacado al pueblo de las calles que le han dado el poder.

Es necesario retomar ese espíritu unificador y de justicia social y alejarnos de los individualismos que surgen del triunfo del capitalismo con la división y sectorización del trabajo, así como, de la deshumanización de las organizaciones como estrategia de manipulación de masas.

Debemos estar en la calle, unidos, preparados y dispuestos a defender una sociedad más justa, que nos represente. Del 15 M hemos aprendido que la unión hace la fuerza, y que unos cuantos años después, los movimientos sociales siguen presentes, organizados, latentes, a la espera de la chispa que vuelva a darnos el espacio que nos corresponde. Solo debemos coordinarnos, unirnos, navegar para el mismo lado. Olvidarnos de lo individual para luchar por lo colectivo, y trabajar en equipo por una sociedad diferente y más justa incluyendo a todos los sectores de las generaciones venideras, que serán los sectores de nuestros hijos e hijas.

Con esta apuesta por lo colectivo, esperamos que el “sol” vuelva a salir en todos los rincones de España.


¡LA VIRGEN! [REM-Andalucía]

El Ayuntamiento de Cádiz ha concedido la Medalla de Oro a la Virgen del Rosario, Patrona de la ciudad. La Comisión de Honores y Distinciones aprobó esta medida y la corporación municipal lo ha ratificado en el pleno de este viernes. Y de nuevo una decisión de un Ayuntamiento con una población de menos de 120.000 habitantes recibe todos los focos mediáticos a nivel estatal.

Sin duda, se trata de una cuestión polémica, pero quizás el ruido no parece proporcional a la decisión. Y es que para la derecha, los sectores afines al Régimen y la vieja y nueva jauría antipodemos se trata de una buena oportunidad de hacer fuego contra el partido que tantas veces ha puesto en evidencia a los ejecutivos del IBEX 35 en las instituciones, contra uno de sus sectores más combativos, la órbita Anticapitalistas, y contra uno de sus símbolos, como es el alcalde de Cádiz. La verdad es que aquí hay carnaza, porque ya no sólo se abre la posibilidad de dividir a los sectores populares que no vemos con buenos ojos las concesiones a la Iglesia, sino que, sobre todo, es posible poner encima de mesa la necesidad de su particular real politik y las incongruencias de esos radicales que un día se rasgan las vestiduras contra el fanatismo religioso y otro se arrodillan ante la virgen. Está claro que la derecha de este país no puede dejar pasar una oportunidad como esta.

En fin, teniendo en cuenta las dificultades de caminar en un terreno en el que se está rodeado de enemigos que cuentan con medios más poderosos que los nuestros, la verdad es que es irresponsable no asumir que debemos también atrevernos reflexionar sobre las decisiones y los métodos de los que consideramos de los nuestros. Precisamente porque la valoración colectiva y los espacios colectivos de reflexión, entiendo, son lo único que nos puede asegurar que al final los da abajo, ganemos.

Lo cierto es que la izquierda se divide, efectivamente, porque son relativemente fáciles los ataques que puede recibir Por Cadiz Si se Puede. La formación se explica:

“Se trata de una propuesta que se ha entregado en el Ayuntamiento y viene avalada por más de 6.000 firmas. Proviene de particulares, asociaciones de vecinos, entidades ciudadanas y colegios profesionales… Es, por lo tanto, por el componente popular y el apoyo ciudadano que tiene esta propuesta. Por ello se apoya, nada que ver con el supuesto componente religioso, sino por el componente popular”.

Un argumento lícito, la verdad, que en definitiva justifica la decisión sobre la base del respaldo popular. Podemos señalar que subyace a esta decisión la idea de que en ocasiones la religión no es un arma de los poderosos contra los débiles y que, en particular, en nuestra particular y actual España, hay una forma popular de vivir la religión que adora vírgenes y santos como símbolos de su tierra, rozando en ocasiones el paganismo. De ahí la defensa de Teresa Rodríguez: “es un símbolo de la ciudad que por cierto trasciende lo religioso y que tiene que ver con nuestra propia identidad” Esto permitiría explicar, claro, la poca cantidad de practicantes que encontramos en un país de mayoría declarada católica. Incluso no faltan voces como la de Monedero que tratan de atenuar la condena al kichismo señalando que en Cádiz gobiernan para el pueblo tal y como es el pueblo.

Pues bien, es cierto que la política es compleja y que debemos navegar entre contradicciones, más cuanto menor sea el poder del pueblo frente al de los poderosos, pero no todo vale. Pero cualquier proyecto popular que pretenda la emancipación del ser humano tiene que tener en cuenta dos cuestiones clave: la importancia de los principios y el papel de cada paso que damos en el logro de nuestros objetivos. Esto último es especialmente importante, porque desde REM entendemos perfectamente la necesidad de adaptar el discurso a las necesidades de cada espacio, siempre sabiendo hacia donde nos dirigimos. El objetivo no es, nunca lo ha sido, ser capaces de resistir a la presión del Régimen en todos los frentes, sino que el objetivo es ganar al Régimen, en todos los frentes. La superstición en general y la Iglesia en particular, por muy populares que puedan ser, siempre han formado parte de la red con la que someter o adormecer al pueblo. Efectivamente, en raras ocasiones ha servido para fines liberadores, pero eso, en contadas ocasiones. No nos engañemos, la Iglesia tiene mucho más peso del que nos creemos. Igual que la mayoría de los que se lean este artículo cuando testan su entorno no encuentran a votantes del PP, también hay una gran cantidad de personas, que realmente tienen la sarten por el mango en este país, para los que lo que dice la Iglesia es palabra de santo. Y nos encontramos con esa Iglesia, jefa espiritual del pueblo que adora a santos y vírgenes, que denuncia el matrimonio entre personas del mismo sexo, que transmite valores reaccionarios, que se alía con el Estado para imponer la religión católica en los centros públicos de enseñanza y se alía día sí, día también con la ideología neoliberal. Nunca dejó de ser un pilar del Régimen.

Y es aquí donde situamos la cuestión de los principios. Efectivamente una particular tradición que inicia Maquiavelo y acaba en Laclau, nos advierte de la inutilidad de los principios, en ocasiones, para ganar en política; los principios efectivamente son un estorbo a la hora de conseguir objetivos políticos, sean estos la emancipación del género humano o la liberalización del mercado. Pero es que los principios son faros también que señalan hacia donde nos conducimos. Nosotros no podemos estar siempre reflexionando sobre el camino a seguir y cuando decimos que en ocasiones hay que tomar partido hasta mancharse, nos referimos a este tipo de cosas. La equidistancia en determinadas cuestiones es simplemente ponerse del lado de quien controla la situación. Al final, uno de nuestros enemigos centrales es la religión en general transmisora de un mensaje de docilidad sobre la base de la superstición y el engaño. Dentro de los parámetros de Laclau, se trata simplemente de un relato que podemos y debemos utilizar, dentro de una posición científica no se trata de un simple relato, sino de uno particular que es fácil que usen los poderosos para someter al pueblo, y efectivamente así ha sido en la mayoría de los casos. En el Estado Español está claro el papel que ha jugado y juega la Iglesia a la hora de mantener el orden, como centro de poder.

Sea el motivo que sea por el que realmente el Ayuntamiento gaditano haya concedido medallas a vírgenes no ayuda al la gente que objetivamente está frente a los intereses del IBEX 35. Si ha sido por presión de sectores reaccionarios, la realidad es que es responsabilidad de un grupo en el poder construir contrapoder, también contrapoder a la religión tan conservadora y que tanto poder tiene en España. La clave aquí es rodearse de las asociaciones laicas y crear laicismo. Pero si ha sido efectivametne porque entiende que hay que darle al pueblo lo que pide, pues, como decíamos, sin hacer reglas universales de nada, esta es una de esas cosas que no hay que darle.


Ser buen político y parecerlo

Artículo del compañero Ángel Luis Hernández publicado en eldiario.es

¡Oh, sorpresa! La política dentro de las fronteras de nuestro Estado se ve manchada por la investigación de los periodistas que ha venido a llamarse “Los papeles de Panamá”. Ahora resulta que la Casa Real no solo tenía a Urdangarín como garbanzo negro, parece ahora que tenemos un apellido Borbón en el punto de mira de los medios. Pilar de Borbón, ni más ni menos que la hermana de nuestro otrora campechano Juan Carlos I, pues fue presidenta de la empresa panameña Delantera Financiera desde agosto de 1974 hasta, ‘ups’, el 19 de junio de 2014, el día que Juan Carlos abdica.

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Laicidad y milicia, un reto pendiente para la Democracia española en el siglo XXI

Artículo del compañero Floren Dimas. Oficial del Ejército del Aire (R). Miembro del Colectivo ANEMOI. Delegado de AGE en la Región de Murcia

Vicario-General-Castrense-2016El artículo 3.1. de la Constitución de 1978, define al Estado Español como aconfesional, no reconociendo carácter estatal en ninguna religión, extendiendo a sus Fuerzas Armadas la observancia de este principio a través de la Reales Ordenanzas (Art. 177, 417 y otros), así como otras disposiciones que las desarrollan.

El riesgo que para su vida implica la función del militar, en determinados momentos de su vida, unido a la simbiosis de intereses comunes entre el poder político-militar y la Iglesia, determinó la presencia de los capellanes en el campo de batalla, extendiéndola desde los primeros tiempos del catolicismo en España, al resto de las manifestaciones de la vida militar como parte integrante de su propia configuración, especialmente reglada a partir del reinado de Carlos III.

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¡O nosotros o el caos!

Artículo de la compañera Elia Olgoso Rubio

caosLo de que la nobleza se una con el clero para aplastar al populacho viene de muy antiguo, desde la Edad Media, esos tiempos oscuros en que la Iglesia explotó el filón del miedo del más allá para controlar los asuntos del más acá. Ese binomio lo vio muy claro, y lo sigue viendo claro hasta la fecha. Este binomio indisoluble funciona de manera muy simple pero efectiva: uno genera el miedo y el otro pone el supuesto orden y equilibrio. Una vez en el poder, ¿quién es el pueblo para proponer otro tipo de alternativas? La incultura del vulgo no puede traer más que caos y desequilibrio. Pero claro, por otro lado, convenía mantenerlos incultos para impedir su acceso a las élites de poder. La nobleza y el clero fueron caminando de la mano durante siglos, complementándose a la perfección con eso de los poderes humanos y divinos. Como no pudieron evitar el desarrollo social, económico e ideológico han tenido que reinventarse de manera secular para mimetizarse con el contexto, utilizando distintos collares y adaptándose a cada cambio sin que pareciera que en realidad nada cambiaba.

Y de pronto se cruzan en el siglo XX, donde no pudieron evitar que los movimientos internacionales permeabilizaran en nuestro ruido ibérico y el pueblo se empapara de las nuevas corrientes. La falsa alternancia entre liberales y conservadores de finales del siglo XIX y principios del XX (inspiradora del escenario de transición entre socialistas y populares) no pudo contener el huracán de los nuevos vientos de pensamientos renovados, lo que derivó en la II República, tras unas elecciones democráticas. La única etapa de nuestra historia en la que el pueblo toma el poder.

La nobleza, los conservadores, la derecha o el término que se acuñe a cada periodo histórico lleva en el ADN (instinto, desde tiempos medievales) el cromosoma del poder.

Por designio divino, por herencia de sangre o porque sí, se arroban el derecho desde la cuna de dirigir el cortijo nacional. Sin ellos, la nada. El miedo y el caos. Por esto, solo creerán en la democracia cuando ese pueblo inculto o desinformado les designe como dirigentes. De lo contrario, sienten como si esos ingratos les estuvieran abofeteando y se lo llevan al terreno personal y revanchista. Entonces, la soberbia les obliga a reconducir la situación por el conducto que sea. Por el bien patrio, claro, porque solo ellos pueden salvarnos. Ojo, no les mueve el interés, solo su solidaridad hacia el pueblo errado y perdido. En aquellos tiempos convulsos de entreguerras la cosa se les torció. La Iglesia y la élite poderosa tiraron de la otra pata necesaria, el Ejército, el uso de la fuerza frente a la razón, a una razón que solo les pertenece a ellos, para poner las cosas en su lugar con un buen golpe de Estado; que nos devolvió a la Edad Mediador otros 40 años. Después de este tortuoso camino post cruzada, si queríamos entrar en el nuevo orden político y económico mundial no les quedó otro remedio que abrazar y piropear (cruzando los dedos y tapándose la nariz) el nuevo concepto democrático. Aún así hubo una última intentona de sables, pero la asonada ya resultaba demasiado anacrónica. Sin el Ejército y con el clero cada vez menos intervencionista (y no porque no quisiera serlo) había que inventar nuevas fórmulas para seguir perpetuándose sin compartir privilegios con el pueblo. Hemos asistido a algunos ejemplos. El Tamayazo, que truncó unas elecciones democráticas y que puso en el poder a la elitista Esperanza Aguirre, que copió los regímenes totalitarios (que tanto detesta) al secuestrar los medios de comunicación públicos para crear una red de informaciones partidistas y propagandísticas. Otro ejemplo fue el enroscamiento ante la pérdida de las elecciones tras el ocultamiento de la verdad de los atentados en los trenes. Hasta el día de hoy se sigue creyendo en la teoría conspiranoicas. Bueno, lo creen sus votantes, porque ellos simplemente no aceptaron la derrota, como nunca la han aceptado, sobre todo cuando no la esperan. Y llegamos al presente, un presente en el que sus fieles devotos les siguen votando a pesar de que al final hayan sido desenmascarados, y es que, nunca han soportado a los otros, a los que simplemente no piensan como ellos. Y han descubierto quién puede sustituir a los antiguos ejércitos para que sigan defendiendo su negociado, esparciendo la vieja teoría del miedo y del caos si no son ellos los que sigan dirigiéndonos y robándonos de forma equilibrada. El nuevo ejército de la “prensa” mercenaria, los voceros del Apocalipsis, los tenebrosos personajes que tejen en las mesas de redacción una telaraña de odio entre vecinos para que vuelva el caos y con él los únicos y verdaderos salvapatrias. Algún día tendrán que rendir cuentas por insultar, mentir, injuriar, generar el enfado, la ira y el odio en las calles, y sobre todo por haber hecho tan pequeño el concepto de democracia, pues el miedo a Podemos es el miedo a un cambio de estructura social. Las profecías apocalípticas: O nosotros o el caos.

Ahora nos presentan una renovada “transición”, vuelven a ganar los mismos: los señores del Dinero.

Ellos piensan que aún puede funcionar el gatopardismo: cambiar algo para que nada cambie.

Pero en eso se equivocan, desde el 15M y tras años de lucha en la calle, estamos más unidos, más organizados, más involucrados, estamos en las instituciones. No les vamos a dejar respirar. Ni un paso atrás, ni para tomar aliento.


Tras las elecciones, continuemos la OFENSIVA

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Una de las claves de la estabilidad del Régimen consistía en que la oposición a las políticas del partido que gobernara se expresaba, desde el punto de vista electoral, o bien con el voto al otro extremo del bipartidismo (PP o PSOE) o bien con la abstención, o bien, con el voto desde la conciencia más crítica, a IU o a cualquiera de los partidos del campo de la izquierda más radical. La aparición de Podemos y el consecuente desarrollo de Ciudadanos ha dejado herido ese modelo de turnismo, y el rechazo a las políticas del PP se ha podido expresar en otras formaciones.

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