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¿Vale un euro el Banco Popular?

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Como todo el Mundo conoce el Banco Popular acaba de ser adjudicado al Banco Santander por el precio simbólico de un euro. En los medios de comunicación, todos los creadores de opinión, dicen que en realidad no valía nada, que tenia perdidas, y que Ana Patricia Botín -Presidenta del Banco de Santander en realidad ha cargado con un problema para salvar los ahorros de los clientes del Popular, que verían evaporado su dinero si no hubiera sido por esta responsable, patriótica, y filantrópica decisión.

Pero veamos las cosas con más detalle.

Los bancos de depósitos (Popular, Santander, BBVA, Bancaixa, Bankia etc.) basan su negocio en añadir a su propio capital el dinero de la sociedad –sin excluir recurrir al crédito de otras entidades financieras-, y prestarlo a quien lo necesite, ya sea para la producción, o el consumo. En esa operación llevan un porcentaje de beneficios, con el que mantienen sus servicios, salarios de los empleados, beneficios a los accionistas que participan en el negocio, y los altos salarios de los equipos directivos. El avance tecnológico, la sociedad de consumo, y la práctica de las domiciliaciones bancarias para el pago de los más elementales servicios sociales (agua, energía, etc.) han atrapado a la sociedad como clientes depositarios y dependientes de las entidades bancarias. Por ese motivo Mariano Rajoy decía, que los bancos son las arterias de la sociedad.

Ahora bien, lo que ocurre es que las entidades financieras y de crédito de depósitos, ya no es solo que utilicen los recursos sociales en beneficio de los capitales privados, ya no es solo que sean plataformas para la inversión de capitales privados que se apropian sin producir nada de una parte de la riqueza social con la coartada de que aportan los medios para ello, el mayor problema consiste en que han terminado por diseñar todo un organigrama social en el cual implican a los poderes políticos para su preservación mantenimiento y reproducción ampliada. En efecto, en teoría todos los bancos son controlados por el Banco de España –y este por el Banco Central Europeo- para evitar las prácticas depredatórias que se pudieran derivar de su control sobre la economía de un país. Pero en la realidad, todo el funcionamiento de estas instituciones está dirigido a perpetuar el dominio del capital financiero sobre el productivo, y el saqueo al resto de la sociedad, incluso mediante trampas legales; que no por ser legales dejan de ser trampas.

La compra del Banco Popular por el Santander, por un euro, nos aporta una buena base para la reflexión sobre estas prácticas bancarias. Antes, hay que recordar, que las grandes entidades bancarias cotizan en bolsa, es decir, ponen a subasta las participaciones en su capital social, o acciones. De esta forma el precio en bolsa de la acción se separa de su valor nominal en función de si son más o menos apreciadas. Por ejemplo, el capital del Banco de Santander está dividido a fecha de hoy 14.582 millones de acciones al precio nominal de 0,50 euros cada una. Pero en bolsa se cotizaron el 16/6/2017 a 5.85 euros de media; con lo que tiene una capitalización artificial 85.365 millones de euros (casi el 8,6% del PIB español). Según el último balance hecho público por el Banco de Santander, su patrimonio neto ascendía a 93.584 millones de euros. Ahora bien estos balances que publican las entidades financieras y bancarias, más que reflejar la situación real, se confeccionan siguiendo criterios políticos y publicitarios –incluso con la supervisión del Banco de España- para poder mantener un precio suficiente de la acción en bolsa, y dar confianza a quienes les confían su dinero.

Según el último informe estadístico publicado por el Banco de España, al 31 de diciembre de 2016, el conjunto de las entidades bancarias de depósito tenían un patrimonio neto de 215.892 millones de euros, al que añaden unos 130.000 millones más, por correcciones contables, y aumentos estimados de valor (¿?). El mismo informe comunica que la banca tenia concedidos préstamos por 1.306 millones (1.222 a empresas y particulares y 83 a entidades públicas). Pero tenía a su disposición de dinero de la sociedad (cuentas de ahorro, a plazo y a la vista) 1.140 millones de euros, de los cuales de los cuales 1.140 eran del público, y 53.412 de organismos públicos.

Salta a la vista la incongruencia de estas cifras, pues si bien el Banco de España dice que publica sus datos a partir de los balances suministradas por los 217 entidades de depósito existentes en España, concluyendo que el conjunto del patrimonio privado de todas ellas asciende 215.892 millones en 2016, la Asociación Española de Banca dice –basándose en el balance individual de cada banco al 31 de diciembre de 2015-, que los 7 mas grandes (Banco Santander, BBVA, Bancaixa, Sabadell, Popular, Bankia y Bankinter) tienen ellos solos un patrimonio propio de 220.811 millones de euros. ¿Y los demás 210, entre las que se cuentan bancos tan importantes como Ibercaja, Banco Mare Nostrum, la fascista Banca March, Kutxabank, Liberbank, etc.)?

Hay otro elemento para la reflexión. Y es debido a que para el sistema, en la estimación del valor de un banco pesa más la capitalización en bolsa –es decir el número de acciones emitidas y en circulación multiplicado por el precio de la acción en bolsa-, que la diferencia entre valores de su propiedad y sus deudas, se dan cosas curiosas, por ejemplo: las acciones del Banco Santander en el año 2.000 se cotizaban a 12 euros cada una y tenía una capitalización bancaria total de unos 55.000 millones de euros, y ahora, cuando las acciones se cotizan a 5,85, la Bolsa de Madrid, dice que tiene una capitalización bancaria de 85.365 millones de euros. ¿Qué ha ocurrido?. ¿Cómo es posible que suba la capitalización del banco, si el precio de las acciones ha bajado?. Solamente hay una respuesta,: al Banco de Santander le ha dado por emitir papelitos y venderlos en bolsa a un precio que no tiene nada que ver ni con el patrimonio propio, ni con el valor real del banco. Todo consiste en una buena política propagandística para hacer creer que es un banco con grandes beneficios y que la compra de sus acciones en una buena inversión para los capitales ociosos.

Por su parte el Banco Popular, según su balance al 31 de diciembre de 2016, contaba un patrimonio neto de 10.847 millones de euros, -obviamente al igual que todos los bancos ajustados a objetivos comerciales y políticos- y tenía emitidas 4.196 millones de acciones a un valor nominal de 0,50 cada una. Estas acciones se cotizaron el bolsa a 3,04 euros en 2015, a 0,91 en 2016, y finalmente a 0,31 en 2017. Pero eso si en número de acciones al mismo valor nominal, pasaron de 2.165 millones en 2015 a 4.196 en 2017. En consecuencia al bajar el precio de la acción, casi a cero, se saca la conclusión que el banco ya no vale nada

En cualquier caso, el valor real del Banco Popular es una incógnita, lo mismo que el del Santander o cualquier otro banco.

Lo triste de todo esto, es que la dinámica del capital ha conseguido implicar a algunos sectores populares en eso que llaman “capitalismo popular”, haciendo que los ahorros de muchas clases medias, y algunos trabajadores formen parte de esas plataformas de inversión que son las empresas que cotizan en bolsa., planes de pensiones, etc. Pero a la hora de la verdad su participación en el capital social en forma de acciones es mínima. Valga como ejemplo el caso de Caixabank: la mitad de los accionistas (291.000) tiene el 1% de las acciones, y 556 grandes capitales son propietarios del 81,9%. Obviamente en el caso de Banco Popular los pequeños accionistas perderán sus ahorros, que en la mayoría de los casos oscilan entre mil y tres mil euros.

Con todos esos antecedentes, ¿Es racional que la economía de un país esté en manos de unos personajes cuya única actividad productiva social consiste en fabricar balances, para provocar una solvencia totalmente artificial, y poder garantizar de esta forma beneficios a los grandes propietarios de acciones, y a la vez garantizarse ellos mismos salarios individuales anuales de entre cuatro y seis millones de euros.

Hoy la izquierda se ha vuelto extremadamente tímida, e intimidada por la preponderancia del capital financiero, cree que ya no es realista pedir la nacionalización de la banca, y en su lugar ya se limita a pedir un “control democrático de la banca”. ¿Pero qué es esto? En una sociedad de capitalismo avanzado, el dinero es social, y su uso debe ser social. Incluso dentro del mismo modo de producción capitalista, no hay nada más irracional que una banca privada.

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