Entradas etiquetadas como “Movilización

Cuando ruge la marabunta

por Ana Argüelles, compañera de REM-Andalucía

mineros

Con la publicación de “indignaos” en 2011 entre la población mundial y, sobre todo, en la española surge un sentimiento generalizado de frustración social y democrática ante la grave situación económica y política que se vive desde hace tiempo, y más concretamente, desde que se desata la crisis financiera.

Esta indignación colectiva y social ante un sistema que la población siente que ya no les representa, sino que ven que está al servicio de los grandes capitales apoyados por sus controladas oligarquías capitalistas, va a dar lugar a lo que se denominará la “Revolución Española” con su “Democracia Real Ya”.

Las oleadas de levantamientos surgidos con la primavera árabe van a servir de punto de partida para que nazcan movimientos sociales que pretenden luchar contra las injusticias sociales derivadas de la crisis y de las políticas neoliberales del Gobierno, y llevará a la población a concentrarse, de manera espontánea, en la plaza del sol de Madrid un histórico 15 de Mayo.

Esta concentración pacífica surgida del descontento popular, quizás, no hubiera tenido mayor repercusión si dos días después, por un intento de evacuación policial, las redes se inundasen de llamamientos de apoyo sin precedentes hasta la fecha. El incendio social que se produjo en las redes no solo llenará la plaza de la capital madrileña, sino también las plazas de muchas ciudades de España. Surge así el movimiento 15 M.

A pesar de las campañas de desprestigio de los medios de comunicación más conservadores y a merced de los grandes capitales, este movimiento asambleario y horizontal consigue ganarse la simpatía de gran parte de la población, ya que defiende la búsqueda de un sistema más justo e igualitario, con problemas que representan a toda la sociedad y no sólo a colectivos particulares. Sin embargo, esta gran oleada romperá contra el dique del individualismo dando lugar a las diferentes mareas, que en la defensa de ideologías sociales más sectarias, se centrarán solo en los problemas concretos de sus propios colectivos.

El triunfo había radicado en el discurso sobre los derechos humanos, el reconocimiento de injusticias sociales y en una desvinculación de la izquierda o de la derecha. Se recuperaba un sentimiento republicano en el que lo del pueblo es del pueblo, y que las injusticias que afectan a una sociedad pueden ser enfrentadas si existe una acción conjunta del mismo.

Quizás otro de sus logros fue llevar la política a los bares, a las casas, a todos los rincones de este país. La gente empezaba a tomar conciencia política, y sobre todo, conciencia de grupo. Esto les hacía tomar parte activa de las concentraciones, amparados por el clamor y el desencanto generalizado. Pero este éxito, de pensamiento colectivo horizontal que daba cabida a todas las voces, cada vez se iba disgregando más ante la lentitud del sistema asambleario, la falta de liderazgos, las tendencia a realizar propuestas más específicas que afectaban a una minoría y el enfrentamiento entre el sentimiento pacífico de su nacimiento frente a la radicalización de unos pocos. Esta fragmentación del movimiento se ha visto incrementado hasta la actualidad, quizás, por un triunfo sobre el bipartidismo que deja a los movimientos como meros instrumentos a merced de un nuevo escenario político de la mano de UP, que parece haber sacado al pueblo de las calles que le han dado el poder.

Es necesario retomar ese espíritu unificador y de justicia social y alejarnos de los individualismos que surgen del triunfo del capitalismo con la división y sectorización del trabajo, así como, de la deshumanización de las organizaciones como estrategia de manipulación de masas.

Debemos estar en la calle, unidos, preparados y dispuestos a defender una sociedad más justa, que nos represente. Del 15 M hemos aprendido que la unión hace la fuerza, y que unos cuantos años después, los movimientos sociales siguen presentes, organizados, latentes, a la espera de la chispa que vuelva a darnos el espacio que nos corresponde. Solo debemos coordinarnos, unirnos, navegar para el mismo lado. Olvidarnos de lo individual para luchar por lo colectivo, y trabajar en equipo por una sociedad diferente y más justa incluyendo a todos los sectores de las generaciones venideras, que serán los sectores de nuestros hijos e hijas.

Con esta apuesta por lo colectivo, esperamos que el “sol” vuelva a salir en todos los rincones de España.

Anuncios

REM con la huelga educativa del 9 de marzo

whatsapp-image-2017-02-17-at-18-46-21

Desde República en Marcha (REM) consideramos que la huelga educativa del9 de Marzo es absolutamente necesaria. Aunque se intente difundir la idea de que la época de los recortes ha acabado, sabemos que hay poderes muy influyentes, en Europa y en el Estado Español, que aborrecen todo lo que huela a esta escuela pública que sirve para educar a las clases populares y que están esperando cualquier oportunidad para que se reduzcan gastos en nuestra educación. Lo cierto. además, es que nuestra escuela pública sigue recortada. El fin de los recortes no llegará hasta que se reviertan todos los recortes que ha sufrido la escuela pública durante los últimos años.


Es el momento de que la comunidad educativa vuelva a salir a las calles para luchar por una educación pública de calidad. Tenemos que volver a recordar a la sociedad que nuestras escuelas se encuentran en una situación de excepción. Tenemos que volver a decir bien alto que hay que recuperar los derechos laborales perdidos por las trabajadoras y los trabajadores  de la enseñanza, que hay que recuperar las plantillas mermadas y aumentar el presupuesto destinado a la educación pública. La escuela que queremos necesita recursos.


Es necesario que la comunidad educativa se plante también contra el reverso de los recortes en educación, que no es otro que la paulatina privatización de la enseñanza. Una escuela pública vaciada de recursos es el trasfondo sobre el que pueden medrar aquellos que quieren lucrarse con el derecho a la educación. Los conciertos del bachillerato y  la FP, el cierre de lineas de la pública donde hay oferta privada concertada o la construcción de centros educativos privados en municipios en los que la red pública es suficiente constituyen la otra cara de los recortes. El plan del capital contra la escuela de todas y todos es sencillo: deteriorar lo públco, hasta que sea insostenible, para sustituirlo por la iniciativa privada.


También hay que seguir exigiendo la derogación de la LOMCE. Una ley frontalmente contestada por la comunidad educativa no puede seguir vigente por más tiempo. La nueva cantinela, para seguir manteniendo lo más perjudicial de la LOMCE, es la del inminente “Pacto Educativo”. Con ella, aprovechandose de la legítima aspiración de las y los docentes por una cierta estabilidad legislativa, los grandes partidos buscan pastelear entre ellos una nueva ley en el que la comunidad educativa vuelva a estar ausente. Sin la participación del profesorado, el alumnado, los sindicatos y los padres y madres, ningún pacto será real.


Particularmente en este momento en el que hemos obligado, a base de calle, a la mayoría del Parlamento a manifestarse contra la LOMCE y los recortes, no podemos podemos permitirnos el lujo de esperar a ver que pasa. Nuestro silencio sólo les permitirá recortar más y mantener, con cambios cosméticos, la LOMCE. Tenemos fuerza, capacidad y experiencia de la que tenemos que aprender.


Por ello, el 9 de marzo las escuelas tienen que vaciarse para llenar las calles. Desde ya hasta el día de la huelga tenemos que volver a organizar asambleas en los centros, a reactivar a las y los compañeros que tanto estamos sufriendo los recortes,  para que en ningún docente, ninguna familia, ni ninguna alumna o alumno pueda decir que no sabía que era día de movilización ¡Los recortes tienen que acabar! ¡Basta de mercadear con el derecho a la educación! ¡Ningún pacto educativo sin la comunidad educativa! ¡A llenar las calles para defender la escuela pública de tod@s para tod@s!


REM apoya la lucha de “Las Kellys”

WhatsApp Image 2016-08-17 at 22.28.21

Desde REM queremos apoyar y aplaudir la digna ducha que están llevando a cabo las limpiadoras de hotel en Benidorm en contra de unas condiciones laborales durísimas. La carga de trabajo excesiva, la precariedad, la externalización y subcontratación constituyen el telón de fondo desde el que este colectivo ha decidido organizarse en la Asociación Las Kellys.

Con su lucha están dando todo un ejemplo de resistencia y organización contra la lógica del beneficio descarnado y la precariedad que supone la externalización. Desde REM queremos apoyar su lucha y sus reivindicaciones. ¡ÁNIMO COMPAÑERAS!

WhatsApp Image 2016-08-17 at 22.28.54


Tras las elecciones, continuemos la OFENSIVA

logo.publicaciones.blog

Una de las claves de la estabilidad del Régimen consistía en que la oposición a las políticas del partido que gobernara se expresaba, desde el punto de vista electoral, o bien con el voto al otro extremo del bipartidismo (PP o PSOE) o bien con la abstención, o bien, con el voto desde la conciencia más crítica, a IU o a cualquiera de los partidos del campo de la izquierda más radical. La aparición de Podemos y el consecuente desarrollo de Ciudadanos ha dejado herido ese modelo de turnismo, y el rechazo a las políticas del PP se ha podido expresar en otras formaciones.

(más…)


Manifiesto de Republica en Marcha ante las elecciones del 20 de diciembre

A los pueblos, naciones y nacionalidades del España:

logo.publicaciones.blogEste próximo 20 de diciembre están convocadas elecciones generales. Elecciones presentadas como cruciales para nuestro futuro y son las más animadas mediáticamente desde la llamada “transición democrática”. Unas elecciones celebradas con cinco millones de parados, y diez millones de ciudadanos bajo el umbral de la pobreza y, sin embargo, con los mayores beneficios bancarios de la historia; elecciones sumergidas en la búsqueda desesperada de beneficios para el capital internacional. Pero lo cierto es que no dejan de ser el más alto ejercicio de democracia tutelada por el gran capital financiero y oligopolista europeo. Unas elecciones en las que cumplir las aspiraciones populares y el programa esgrimido por los partidos del cambio y de la izquierda queda supeditado al visto bueno de los capitales financieros asociados en la Unión Europea; en las que toda decisión popular y democrática queda sujeta al permiso de las elites financieras e industriales alemanas, como ha dejado tristemente claro el ejemplo griego.

En estas tierras agrupadas bajo el nombre de Reino de España la oligarquía, más españolista que española, se ha involucrado en el sacrificio de la libertad, protección social, y progreso; se ha empeñado en el empeoramiento de las condiciones de vida y trabajo para alimentar la tasa de beneficios que las inversiones financieras requieren. Esa minoría que controla las empresas oligopolistas españolas de la mano del capital financiero extranjero tanto árabe como europeo y norteamericano; esa casta que controla los sectores estratégicos y energéticos de nuestra economía una vez más tiene que revalidar su dominio político encauzando el creciente descontento popular hacia la integración en su legalidad, en su ideología, en su sistema de valores, su patriarcado, sus normas, sus leyes, su constitución monárquica, en su Unión Europea, que no es la de los pueblos de Europa sino la de los capitales apátridas.

En estas condiciones, la clase trabajadora, el pueblo, y la mayoría social no puede acudir a estas elecciones más que denunciando sus problemas y afianzando sus reivindicaciones sociales y políticas a modo de banderas de enganche que permitan acumular fuerzas para la verdadera batalla contra la oligarquía. Una batalla que ha de librarse en nuestro terreno, o no será verdaderamente antioligárquica y democrática; un partido que habrá que jugarse en el campo de la movilización y la participación popular entre cerrados puños; música de valores solidarios y cánticos de libertad e igualdad.

Ese partido por el cambio de verdad no se juega en estas elecciones; aquí nadie pone en cuestión la hegemonía económica de la oligarquía para conseguir el derecho a la vivienda, al trabajo, acabar con los bajos salarios, evitar los recortes en sanidad y educación, terminar con el saqueo de los oligopolios y luchar eficazmente contra la pobreza. Frenar el retroceso de derechos democráticos y propuestas socialmente avanzadas, son presentados como compatibles con la permanencia bajo el tutelaje de los grandes capitales de la Unión Europea. Parece que nadie ha aprendido del ejemplo de Grecia y se sigue soñando con mejorar las condiciones de vida y trabajo reeditando un imposible keynesianismo consumista, envuelto en ventajas y protecciones sociales ya indigeribles por la fase actual del capitalismo.

Sabemos, en definitiva, que queda trabajo por hacer y que la construcción de una sociedad democrática, justa e igualitaria que desarrolle ventajas y conquistas sociales, requiere la nacionalización de los sectores estratégicos; la recuperación de los oligopolios, una política de soberanía nacional económica y política frente a los dictados de la UE; la negativa a pagar la deuda pública generada para beneficiar a los grandes capitales, negocios especulativos y banca nacional y extranjera, la ruptura con el régimen monárquico del 78, y el desplazamiento de la oligarquía del poder político a través de un proceso constituyente que contemple la posibilidad de la Republica. Todas ellas propuestas y reivindicaciones populares en buena medida fueron clamor en las movilizaciones de las Marchas de la Dignidad el 22M.

Es precisamente porque en estas elecciones esos temas no forman parte clara de los programas de izquierda transformadora, popular y social; para limitarse a propuestas aisladas de mejora social separadas de la capacidad real e independencia nacional necesaria para poder aplicarlas; y porque en contrapartida también incorporan reivindicaciones justas de amplio calado, como el derecho a la autodeterminación, o a decidir; las cinco condiciones de la PAH (dación en pago, fin de los desahucios, alquiler asequible, vivienda social y suministros garantizados); así como buena parte de las reivindicaciones surgidas de las movilizaciones de estos pasados años, por lo que creemos que votar las candidaturas de estos partidos sirve para afirmar nuestras reivindicaciones, difundirlas, colocarlas en el terreno del concurso político de estas elecciones con vistas a recuperar la movilización por ellas; y si es posible, situarlas en el terreno de su aplicación con una victoria electoral de los partidos de izquierda que las recogen; empujándolos con la movilización a romper con el corsé que nos impone el sometimiento al capital financiero internacional y a la Unión Europea.

Votar, en estas próximas elecciones a los partidos que por unos u otros motivos han surgido, o querido aparecer vinculados parcialmente a reivindicaciones derivadas de la explosión de descontento social de estos años pasados y de ruptura sociologica con un sistema político basado en la alternancia gestionante de los intereses de la oligarquía financiera, puede contribuir a relanzar esas mismas reivindicaciones al terreno políticamente eficaz de la movilización y presión social sobre la que sustentar un verdadero cambio social y una alternativa política en profundidad al sistema. Si todo permanece dentro de sus cauces institucionales, su ideología, sus normas, sus leyes, su legalidad, su ética, su moral, y su constitución, habrán conseguido retrasar su caída como clase dominante una vez más.

Republica En Marcha (Coordinadora interprovincial y autonómica)

Diciembre de 2015


La République contra las libertades

logo.publicaciones.blog347 personas detenidas. 317 de ellas han quedado bajo arresto. Este es el saldo de las protestas que tuvieron lugar el 29 de Noviembre en la Plaza de la República de París, en el contexto más amplio de las protestas contra la Cumbre del Clima (COP21). El gobierno francés se escuda en que estas protestas no habían sido autorizadas pues, desde los atentados del 13 de Noviembre, Francia vive bajo el Estado de Excepción. Una deriva peligrosa.

Echemos un poco la vista atrás. Para encontrarnos con una situación de emergencia como la actual tendríamos que trasladarnos a 2005, cuando se declaró el Estado de Excepción en 25 departamentos franceses, en el contexto de los conflictos de las banlieues. O todavía más lejos, 1961, la única vez, hasta ahora, en el que el Estado de Excepción se aplicó a todo el territorio nacional. Entonces Francia y Argelia se desangraban en una cruenta lucha en la que los Derechos Humanos y las libertades más básicas fueron dejadas de lado.

detenidos francia

Quizás sorprende que una medida así haya sido tomada por el gobierno socialdemócrata de Hollande y Valls. Quizás sorprenda el avasallador respaldo que recibió la propuesta de prolongar este Estado de Emergencia durante tres meses, en la Asamblea de Francia. Quizás sorprendan los diferentes sondeos a la población gala, que parece respaldar en su mayoría tal medida. O quizás no. Parece cierto, a tenor de lo visto estos días, que, ante la pregunta ¿Libertad o seguridad? la mayoría de la ciudadanía se decanta por la segunda respuesta. Pero no es menos cierto que la pregunta es de por sí capciosa. Función del Estado es velar por la seguridad de sus ciudadanos, sí, pero también lo es velar por las libertades fundamentales de éstos. La una no excluye a la otra.

Volviendo a lo ocurrido el 29 de Noviembre en la Plaza de la República, encontraremos difícilmente justificable lo ocurrido en aras de la salvaguarda de la seguridad, pues difícilmente podremos vincular las manifestaciones contra una cumbre climática con la “guerra contra el terror” que ha motivado este Estado de Emergencia. En cambio no nos será difícil comprenderlo como un atentado contra la libertad de expresión y manifestación.

Y llegamos a lo interesante de la cuestión. El Estado de Excepción se nos presenta como un arma necesaria para acabar con el enemigo, en este caso el yihadismo internacional, personificado en DAESH, que golpeó brutalmente el corazón de Francia. Sin embargo este terrible hecho ha servido de legitimación al gobierno francés para suspender algunas de las libertades más básicas, dotar al estamento policial de unas atribuciones excepcionales en detrimento del judicial y aprovechar para limitar el derecho de manifestación en unos momentos de crisis económica donde las clases populares sufren severos recortes en sus derechos más básicos y la única forma de frenarlos es saliendo a la calle a reivindicarlos.

Pero en Francia, como ya ocurriera en Estados Unidos tras los atentados del 11-S, parece que se está instalando el pensamiento único. La derrota al enemigo se sitúa por encima de cualquier otra consideración. El Estado está legitimado a suspender las libertades básicas en aras del bien mayor: la seguridad. Pero todo esto es falso, lo que ellos buscan no es nuestra seguridad, sino la de los bancos, la seguridad de que sigan obteniendo beneficios en detrimento de los intereses de las clases trabajadoras. Una guerra, pero de clases, donde la oligarquía francesa lo está llevando a unos límites de represión brutales para criminalizar y amedrentar a aquellos que osan plantarles cara saliendo a la calle.

No se puede utilizar el miedo como pretexto para limitar las libertades, no podemos permitir que se cree este precedente. Desde los tiempos de su Revolución, Francia siempre se ha vanagloriado de ser el gran adalid de la Libertad. Un repaso a su Historia más reciente pondría esta afirmación en tela de juicio fácilmente. El Estado de Excepción, las detenciones del 29 de Noviembre, la retórica belicista e hipócrita del “todo vale” para supuestamente derrotar al enemigo (no olvidemos que Francia ha financiado a grupos terroristas), bombardear Siria con la excusa de la lucha contra el terrorismo asesinando a civiles, ahondan más en la brecha . Seguridad sí, pero la que vela por nuestros derechos, y no a cualquier precio.