img-20190428-wa0030267975517.jpg

La crisis del coronavirus ha puesto de manifiesto muchas evidencias. La producción y con ella el funcionamiento de la actividad económica y social no la mantienen los grandes empresarios por mucho que sea su capital ni las “grandes ideas” de sus ejecutivos sino las reponedoras, los estibadores, los mecánicos, los taxistas, las enfermeras, las médicas, los profesionales de la limpieza, de la seguridad, del transporte. La clase obrera, vamos. ( De hecho la primera fase del desconfinamiento, apresurado en nuestra opinión, se ha hecho con quienes se les extrae plusvalía, sin su trabajo estallaba el ssitema por mucho que sus jefes “teletrabajasen”). Otra evidencia que ha manifestado esta crisis es que cuando sólo consumimos lo necesario el sistema económico deja de funcionar, éste se basa pues en la producción y consumo de lo innecesario a costa del endeudamiento masivo. No descubrimos nada nuevo se llama plusvalía, se llama explotación.

Los segundo que hemos aprendido es que un sistema productivo basado fundamentalmente en los servicios, especialmente hostelería y turismo hacen de nuestro sistema económico un sistema herido (temporalidad, bajos salarios, empleo de baja calidad, alto porcentaje de paro estructural) y nuestras insuficiencias industriales y energéticas nos hacen un país dependiente económicamente y por tanto políticamente donde la soberanía nacional sólo es un enunciado y por no producir no disponemos ni de ataúdes. De hecho llama mucho la atención que la donación de mascarillas la haga una empresa “española” desde “sus” fábricas ¡¡¡en China!!!.

Lo tercero es que los recortes en los servicios públicos, especialmente en servicios sociales y sanidad han generado miles de muertos (especialmente en nuestros mayores). Los recortes matas y ésta es una manifestación empírica de la naturaleza criminal del neoliberalismo.

La cuarta conclusión es que la Unión Europea es más un instrumento del imperialismo alemán y otros (que nos utilizan como mercado, como mano de obra, para pagar su dumping fiscal, que nos usaron para pagar su unificación, que condicionan nuestra soberanía) que una herramienta útil para los pueblos de Europa. Al contrario, los pueblos del sur de Europa hemos sido desindustrializados, despojados de nuestra soberanía y humillados a partir de 2008 por la UE, en connivencia con nuestros gobernantes y sus amos, esos oligarcas, ese capital que en nuestro caso se proclama español pero es esencialmente apátrida.

Finalmente aunque siempre es preferible un gobierno de progreso que uno conservador y mucho más ante una derecha tan fascista y carroñera como la que hoy existe en España, es obvio que sólo el pueblo salvará al pueblo.

¿Ante este panorama qué hacer? Es necesario un gran programa de reconstrucción nacional y social. Apoyaremos lo que de correcto haga el Gobierno y exigiremos que haga cuanto más mejor, pero este programa sólo puede surgir de las bases sociales y de la lucha en la calle. ¿Cuáles son los ejes de este programa de reconstrucción nacional y social:

  • El Estado tiene la obligación de garantizar para todos empleo, vivienda, alimentación, vestido, energía, suministros, conectividad, sanidad, educación, ocio y cultura. La base de la reconstrucción son los sectores más vulnerables de nuestro pueblo y del pueblo trabajador, especialmente de la clase obrera. Cualquier estado que no tenga esto claro será un estado ilegítimo.

  • Son imprescindibles actuaciones inmediatas Renta Básica, Ayudas a Autónomos y Pymes, eficaz redistribución de la riqueza con justicia y eficacia fiscal, pero también a medio plazo combatir la deslocalización, hacer frente a la evasión fiscal y la descapitalización. Defensa de la sanidad, los servicios y la energía públicas y bajo control público. Y con especial importancia iniciar la reindustrialización de nuestro país.

  • A largo plazo, no obstante, no hay otra solución que profundizar en la planificación de los recursos y las actividades económicas, en una importante intervención del estado en economía, en una justa redistribución de la riqueza y en un mayor protagonismo del pueblo trabajador. El socialismo.

  • La defensa de España, de la España de sus pueblos diversos, de la España democrática, de la España obrera y popular no estará nunca en manos de señoritos con banderita en la pulsera que evaden impuestos, deslocalizan empresas, despiden o malpagan trabajadores, nunca estará en manos de esa “España” “que madruga” para irse al cortijo o al coto, estará en manos de obreros, estudiantes, mujeres, jóvenes de Catalunya, de Euskalherria, del País Valencià, de Castilla, de Andalucía, de Aragón, Galicia, Asturias, Cantabria, León,…Frente al “patriotismo de pulsera” de los señoritos de la extrema derecha es necesario el patriotismo de pueblo que trabaja, estudia, vive y paga en su tierra, en nuestra tierra. España para los pueblos, España para los trabajadores y las trabajadoras.

 

Patria del pueblo, Soberanía económica y naciónal, Reindustrialización. Nada es posible bajo la oligarquía de capitalistas apátridas que nos legó el franquismo y que tienen en la monarquía de Felipe VI su máximo exponente. Nada es posible sin la República.

Llamamos a las fuerzas sociales y políticas democráticas, progresistas y de izquierdas a poner las bases de una Unidad Popular para la Salvación del pueblo trabajador y la Recuperación de Nuestro País en clave patriota, socialista, democrática y republicana.

FRENTE A LA DICTADURA DE LOS MERCADOS, MÁS PUEBLO Y MÁS ESTADO DEL PUEBLO.

POR LA REPÚBLICA, LA SOBERANÍA Y EL SOCIALISMO
VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBREA Y DE TODO EL PUEBLO